Macabro llego a su edicion XXV como uno de los festivales que mejor muestran la vida cultural nocturna de Ciudad de Mexico. Del 12 al 23 de agosto, el encuentro de cine de horror ocupo salas y foros con largometrajes, cortometrajes, actividades especiales y una comunidad que ha sostenido el genero durante un cuarto de siglo.
La programacion difundida por el festival y la cobertura de IMCINE hablan de mas de 130 proyectos. Babefique mantiene esa formulacion porque las cifras publicas varian entre el conteo del festival y referencias institucionales; lo importante para el lector es la escala: una muestra amplia, distribuida y no reducida a funciones de medianoche.
El horror ha ganado lugar en la conversacion cultural mexicana porque permite hablar de miedo social, precariedad, cuerpo, supersticion, violencia y humor negro sin pasar siempre por el realismo. En Macabro, esa amplitud aparece en peliculas de distintos paises y en piezas mexicanas que dialogan con tradiciones locales.
La red de sedes tambien importa. Un festival de genero se vuelve experiencia urbana cuando obliga a recorrer barrios, comparar publicos y descubrir pantallas fuera del circuito habitual. La edicion 2026 mantuvo esa condicion de mapa antes que escaparate cerrado.
Para quienes no alcanzaron funciones, la huella del festival queda en las conversaciones, reseñas y contactos entre realizadores. Ese tejido es parte de la infraestructura cultural que rara vez aparece en una taquilla, pero define la continuidad de una escena.
La nota evita usar carteles o fotogramas sin permiso. Los materiales audiovisuales del festival tienen derechos especificos y no se descargaron para esta publicacion.